¿Qué diría Wittgenstein acerca de este vestido?

vestido“¿De qué color es este vestido?” es la pregunta que ha fascinado a muchas personas alrededor del mundo, incluyendo al Profesor Barry C. Smith del Instituto de Filosofía de la Universidad de Londres.

Todos asumimos que vemos  lo que está directamente frente a nuestros ojos y, si tenemos una percepción normal de los colores, deberíamos poder decir de qué color es el vestido. Sin embargo, hemos descubierto que el mundo de observadores se divide en dos grupos –los que ven el vestido blanco/dorado y los que lo ven azul/negro o verde oliva. Todos saben que están mirando la misma imagen y que la misma no está cambiando, entonces, ¿por qué hay un desacuerdo tan marcado acerca de cómo luce el vestido?

¿Es posible que cada uno de nosotros vea el mundo de forma diferente? ¿Descubrimos que no hay tal cosa como el verdadero color de las cosas? ¿Depende el color del observador? Esta puede ser una conclusión tentadora, pero el filósofo Ludwig Wittgenstein no hubiera estado de acuerdo. Él fue famoso por señalarnos errores en nuestro pensamiento cotidiano. Cuando su alumna, Elizabeth Anscombe, le dijo que era fácil comprender por qué la gente pensaba que el sol orbitaba la tierra, Wittgenstein le preguntó “¿Por qué pensarían eso?” “Bueno”, dijo Anscombe, “se ve de esa forma”. A esto Wittgenstein replicó “¿Y cómo se vería si la tierra orbitara el Sol?” La respuesta, por supuesto, sería “De la misma forma”.

Entonces, ¿Cómo hubiese reaccionado Wittgenstein a nuestra disputa acerca del verdadero color del vestido –o al hecho de que personas, que hasta ahora habían acordado los colores de las más variadas cosas, de repente ven el vestido de forma tan distinta? Después de todo, las mismas longitudes de onda están entrando en las retinas de cada observador. ¿Cómo puede parecer blanco/dorado a unos y azul/negro o verde oliva a otros?

pato-conejo

El Pato-Conejo de Jastrow

Wittgenstein hubiera dirigido nuestra atención sobre el pato-conejo de Joseph Jastrow. Cuando vemos el dibujo, sin que este cambie, es posible ver en él o un pato o un conejo. Uno no puede ver ambos animales a la vez, pero si puede ver uno u otro. Wittgenstein llamó a esto ‘cambio de aspecto’ [Aspect-switching] dado que vemos un aspecto cuando percibimos las formas alargadas como las orejas del conejo y otro cuando las vemos como el pico de pato. El mismo objeto puede verse totalmente diferente cuando ponemos nuestra atención en cierta parte del dibujo y la pensamos como el pico del pato o las orejas del conejo.

Entonces, ¿pasa lo mismo con el vestido? Hay buenas razones para dudarlo. Poca gente dice ser capaz de pasar de ver los colores azul/negro o verde oliva al blanco/dorado. En cambio, es el mirar la imagen en distintos monitores o en diferentes condiciones lumínicas lo que induce el cambio.

Y he aquí la clave. Tal como en el caso del pato-conejo, no es lo que vemos, sino como pensamos que lo vemos lo que influencia como es que algo se ve; y la mayoría de la gente que ve el vestido como blanco/dorado dice que el color blanco del vestido está siendo teñido por una luz azulada. De hecho, sostienen que lo que ven es como un vestido blanco se vería bajo una iluminación azulada.

El resto de nosotros –los que tenemos sistemas visuales que no limpian el azul cuando el vestido es iluminado con efectos azulosos – no pensamos en este como parte de un vestido blanco que refleja la luz azul, sino como partes de un vestido azul iluminado por luz blanca. Entre lo que vemos y como juzgamos lo que vemos está el pensamiento, y este hace que veamos las mismas cosas de manera distintas.

En el caso del vestido ambas formas de ver el color en la imagen son ilusorias, pero, a diferencia de los casos de cambio de aspecto wittgensteinianos, no es un cambio de atención o una diferencia en la ideología de fondo lo que diferencia las formas de ver el vestido. Es una diferencia categórica en el modo en que nuestros sistemas visuales interpretan los colores del mundo – una diferencia que solo acabamos de descubrir.

Wittgenstein quiso usar una frase del Rey Lear de Shakespeare, ‘Te enseñaré diferencias’, como consigna de sus Investigaciones Filosóficas. Este sería un ejemplo perfecto.

 

“Me parece que Hegel siempre quiere decir que las cosas que se ven diferentes, en realidad son lo mismo. Mientras que mi interés es mostrar que las cosas que se ven iguales son, realmente, diferentes. Estaba pensando en usar una consigna para mi libro, una cita del Rey Lear ‘Te enseñaré diferencias’… ‘Te sorprenderías’ tampoco sería una mala consigna.” – Ludwig Wittgenstein

“Me parece que Hegel siempre quiere decir que las cosas que se ven diferentes, en realidad son lo mismo. Mientras que mi interés es mostrar que las cosas que se ven iguales son, realmente, diferentes. Estaba pensando en usar una consigna para mi libro, una cita del Rey Lear ‘Te enseñaré diferencias’… ‘Te sorprenderías’ tampoco sería una mala consigna.” – Ludwig Wittgenstein

 

(Fuente: http://www.bbc.com/news/blogs-magazine-monitor-31662317)

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